El sendero está muy bien marcado
El sendero está muy bien marcado
Les Rodanes es un Paraje Natural Municipal perteneciente al término de Vilamarxant (Valencia). Los pequeños montes que componen el Parque Municipal deben su nombre a la cantidad de piedra de rodeno que se encuentra en ellas. Por la cercanía con la capital Valenciana y por su diversidad vegetal y animal se convierte en una isla verde en mitad de una planicie cerrada por una parte por el mar Mediterráneo y por otra por las montañas de Chiva y Pedralba. Desgraciadamente, se trata de una isla verde en peligro de extinción, atenazada por la especulación inmobiliaria que presiona desde la urbanización Monte Horquera y por la presencia humana que deja huella en todo el territorio por la falta de cuidado de un entorno muy frágil.

El camino es fácil y sin muchas complicaciones
El camino es fácil y sin muchas complicaciones
Para llegar hasta el inicio del sendero, tendremos que llegar primero a Vilamarxant (unos 20 minutos desde Valencia). Una vez allí preguntaremos por el cementerio hasta dónde llegaremos sin problemas con el coche. Aquél es un buen lugar para dejar el coche, aunque se puede dejar un poco más adelante cuando termine la calle asfaltada. Una vez encontrada la primera marca de sendero no habrá pérdida, pues la ruta está muy bien marcada.

Las piedras de Rodeno dan nombre a estas montañas.
Las piedras de Rodeno dan nombre a estas montañas.
El sendero es bastante extraño ya que hace una especie de ocho, es decir, que se cruza con él mismo. Por lo demás es una ruta circular con un par de puntos dónde nos podemos desviar mínimamente para acceder a miradores. Es una ruta de senderismo que debería calificarse de fácil ya que sólo tiene una subida escarpada que puede sortearse realizando el sendero al revés y en vez de subirla la bajaremos. Se requiere unas 3 horas para completar el sendero de 13 kilómetros con una altura máxima de 345 metros sobre el nivel del mar.

Mapa de la senda PR-V 175
Mapa de la senda PR-V 175
Muchos de los tramos de la ruta discurren por pistas anchas por las que es frecuente encontrar coches que suben hasta la cumbre de la Rodana Gran para admirar las vistas. Ciertamente las vistas desde lo alto de la Rodana Gran nos permitirá ver el Mediterráneo si el día está despejado. Se podrá contemplar también la gran planicie sobre la que descansan los pueblos de Vilamarxant, Benaguassil, Lliria, La Pobla… y al fondo Valencia. Y rodeándolo todo un mar de montañas de norte a sur.

Los días despejados nos permiten ver el mar
Los días despejados nos permiten ver el mar
La vegetación que predomina en la zona es el pino. Durante mucho tiempo andaremos cubiertos por pinares que nos protegerán los días más calurosos. Encontraremos algo de agua en la Balsa Barreta si no se ha secado (ocurre a veces), pero en general hay que ir provisto de líquidos porque no hay. Se puede visitar la microreserva de flora, pero hay que tener en cuenta que es un área protegida y que no se puede recoger ningún tipo de planta.

El repetidor de TV afea la cumbre de la Rodana Gran
El repetidor de TV afea la cumbre de la Rodana Gran
Es una lástima que un lugar como este se haya degradado tanto hasta el punto que recorrerlo se convierte en un suplicio en vez de resultar una agradable caminata. Cada 15 o 20 minutos el estruendo de un avión a punto de aterrizar en el cercano aeropuerto de Manises interrumpe tus pensamientos. Tras cada repecho cruzas los dedos para que no vuelva a aparecer un nuevo chalet o hilo de alta tensión al frente. Y mejor no mires al suelo en ciertos lugares muy concurridos, puesto que seguro que te encontrarás con algún envoltorio de plástico, botella u otro tipo de desperdicio. Una lástima.

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