Pero vamos a centrar nuestra atención en dos facetas no menos importante y básicas en la práctica del senderismo, la preparación previa y las técnicas más útiles en el desarrollo de nuestra marcha.
Más allá de la planificación de recorridos y tiempos, un aspecto que no siempre es tenido en cuenta por el profano, el no iniciado o incluso, el practicante de otro tipo de deportes, es la consideración de ejercicio físico moderado que conlleva la práctica del senderismo, esto nos lleva muchas veces a no considerar importantes la elección de un calzado adecuado a la ruta que vamos a efectuar, o la indumentaria ajustada a las condiciones meteorológicas que nos podemos encontrar, o también, la falta de víveres, -agua, comida-, para garantizar una adecuada hidratación y aporte de energía a nuestro cuerpo. Esta falta de previsión, puede dar al traste con nuestra “caminata”, porque un calzado excesivamente rígido, o con poca sujeción en los tobillos, pueden significar la aparición de ampollas, una torcedura innecesaria etc…Y sin una hidratación suficiente, que nos pueden aportar líquidos y frutas, podemos, según las condiciones climatológicas, y el tipo de ruta escogidos, acusar una falta de energía y fuerzas suficientes, como para completar sin sobresaltos, nuestro trayecto.
Antes de iniciar nuestro recorrido, conviene efectuar una serie de ejercicios de calentamiento, para preparar las distintas partes de nuestro cuerpo que van a exponerse a una mayor sobrecarga. Los gemelos, glúteos y cuádriceps, en nuestras extremidades inferiores, y, los lumbares en el tronco, -sujeción de mochila-, son los grupos más afectados, es en ellos dónde debemos concentrar nuestro pre calentamiento.
Ahora ya podemos iniciar nuestra marcha, en un primer momento, de forma suave, con moderación en el ritmo y poca ropa, así evitaremos una transpiración excesiva, y de paso, daremos tiempo a nuestro cuerpo para que se adapte sin problemas. Es importante que realicemos breves paradas de forma regular, aprovecharemos ese momento para hidratarnos y comer en pequeñas cantidades, una bebida isotónica puede ser lo idóneo para recuperar las sales minerales perdidas con nuestra traspiración.
La forma de caminar es otra cuestión a tener muy en cuenta. Tenemos que adaptar la posición del nuestro cuerpo, al tipo de terreno que estamos recorriendo, así, si lo que hacemos es ascender, debemos situarnos en posición erguida y apoyar la totalidad de la planta de nuestro pié sobre el terreno, para no forzar excesivamente nuestros gemelos. En el descenso, flexionaremos nuestras rodillas buscando con las plantas de los pies las zonas más horizontales del terreno, podemos apoyarnos también en un bastón a modo de soporte. Finalmente, recuerda que te encuentras en un entorno natural, disfrútalo, pero con respeto.



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